
Se puede adquirir al precio de 55 euros a través de
Hombres de río y madera
El escritor Severino Pallaruelo recrea en las páginas del libro "Navateros" los secretos de este oficio milenario y con gran tradición en los cauces pirenaicos, que hace dos décadas se recuperó como una fiesta popular que tiene lugar cada primavera
Aventureros de las aguas, herederos de un
oficio milenario, viajeros en la primavera y cercanos al río y al bosque
el resto del año. Los almadieros desaparecieron hace más de medio siglo,
pero la memoria de su oficio sigue viva, en gran parte gracias a
estudiosos como Severino Pallaruelo (Puyarruego, Huesca, 1954), etnólogo
y cercano al oficio de los "Navateros", a los que dedica el libro del
mismo título editado recientemente por Prames.
En sus páginas se recogen al detalle las actividades de estos hombres de
la montaña. En invierno vivían en el bosque, en cuevas o chozas, talando
los árboles que en primavera servirían para armar las navatas.
Esta vida en el río, viajando sobre plataformas de dos o tres toneladas
dirigidas con remos gigantes, recorriendo pueblos y aldeas hasta
ciudades grandes como Fraga, Monzón o Tortosa, estaba bastante alejada
de la de los que vivían en sus aldeas, y les revestía con un halo de
aventureros. "Verlos bajar por las montañas, anunciando el buen tiempo,
-dice Pallaruelo- era una alegría para la gente de la ribera".
Más que describir las técnicas ya obsoletas del oficio, al etnólogo le
interesa "la vida de la gente de la profesión, sus existencias, cómo lo
vivían ellos, qué pensaban los que les veían pasar por el río", explica.
Recogiendo testimonios en muchos pueblos del Pirineo, elaboró en 1983 el
libro "Navatas", que se hizo paralelamente a un documental,
protagonizado por los hombres de la foto. La recuperación de la
tradición que entonces se inició se convirtió en una fiesta anual en el
río Cinca, Este año, veinticinco años después, Pallaruelo pensó en
reeditar "Navatas". "Sin embargo, no podíamos hacer una reedición. A lo
largo de estos años, he encontrado mucha documentación y muchas imágenes
en archivos históricos".
Así, en su nuevo libro, repleto de imágenes del siglo XX, como las que
acompañan estas líneas, se incluyeron también datos históricos que se
remontan al siglo XV. "Sin embargo, el oficio ya se practicaba en la
antigüedad. La palabra aragonesa "navata" viene del 'navis'
latino, y la castellana "almadía" seguramente proviene del árabe. Es un
oficio que se ha practicado en muchos ríos del mundo, incluso se
mantiene en algunos de América". Además, explica Pallaruelo, "está tan
vinculado a los elementos del entorno que tiene un aire muy primitivo".
El adiós a un oficio milenario
Un oficio de siglos, que, como todo el mundo tradicional, fue
desapareciendo con el progreso y la tecnología, hasta extinguirse a
finales de los años 40. ¿Qué tuvo más peso en esta muerte anunciada? Tal
vez, las leyes de principios de siglo que restringían el tráfico de
mercancías por los ríos, a favor de aquellos que querían explotar la
energía hidroeléctrica; la construcción de pantanos, la mejora de las
comunicaciones por carretera… Fueron muchos los factores que acabaron
con esta profesión que, sin embargo, durante los primeros años de siglo,
fue una importante actividad económica para las zonas intermedias del
Pirineo, que no podían explotar la ganadería como en las cumbres, ni el
cultivo del cereal como en la parte baja.
Con la desaparición de las navatas y de otras actividades tradicionales,
los pueblos comenzaron a perder los fuertes vínculos que tenían con el
río. "Antes había que construir azudes con piedras para regar los
huertos; las mujeres lavaban en el río; los peces que se pescaban allí
eran los únicos que se comían; los cauces eran también un medio de
transporte", reconoce Pallaruelo.
Es cierto que el trabajo de los etnólogos y de las asociaciones de
navateros y almadieros en diferentes valles pirenaicos han revivido la
tradición pero, dice Pallaruelo, "en realidad, recuperarse no se
recupera nada. Se rescata la memoria, la imagen, el vocabulario, el
conocimiento de las técnicas. Pero en la medida en que se hace de una
forma descontextualizada, en la que ya no sirve para lo que nació, es
como recuperar un baile antiguo que solo baila un grupo folcklórico. Es,
quizá, como disecar a un animal. Ya no lo vas a ver correr como cuando
estaba vivo."
Heraldo de Aragón
c/ Plana Sancho, 17
44564 - Mas de las Matas (Teruel)
Tlfs. 978 849970 - 686 110069