
Durante los siglos XIX y XX se desarrolló un esfuerzo por moldear y politizar a la población femenina española para que fuese impermeable a la transformación de la realidad social, a alterar la jerarquía de sexos establecida y promover el acceso de la mujer a la esfera pública, utilizando para ello el eficaz instrumento de socialización y control que resultaron ser las asociaciones femeninas. Se centra este estudio en el periodo en que este proceso, y su plasmación institucional, fueron más evidentes y explícitos: durante el primer tercio del siglo XX y el inicio de la dictadura franquista.
«La actividad pública de las mujeres era considerada inapropiada»
- En 2006, recibió el premio Isabel Torres con el trabajo 'Dios,
Patria y Hogar' que ahora ve la luz. ¿Qué significó ese reconocimiento
para una joven historiadora?
-Recibir un premio de investigación supone siempre una inyección de
ánimo porque es la constatación de que el trabajo realizado es valorado.
En el caso del Premio Isabel Torres se unió además el hecho de ser un
reconocimiento otorgado por un organismo especializado en los estudios
de las mujeres y del género, en el ámbito de la Universidad de
Cantabria, lo que le confiere mayor peso profesional, y también
sentimental. Afortunadamente los estudios sobre las mujeres y el género
son cada vez más abundantes, se presentan buenos trabajos y los
concursos son más reñidos. En este sentido animo a todas las personas
interesadas a presentar sus trabajos para la próxima convocatoria del
Premio Isabel Torres.
-Sus investigaciones se centran en el acceso de las mujeres a la esfera
pública en la Edad Contemporánea. En el primer tercio del siglo XX,
etapa en la que centra este estudio, ¿qué situación vive la mujer en
España?
- Si comparamos las circunstancias a las que se enfrentaban las mujeres
que vivían en España durante el primer tercio del siglo XX y las que
viven las mujeres en la actualidad, realmente nos parece estar
observando dos países diferentes y muy alejados entre sí. Por un lado
nos encontramos una serie de problemas sociales graves totalmente
enquistados que afectaban especialmente a las mujeres y que constituían
la denominada 'cuestión femenina', como una parte específica de la
'cuestión social': un sistema educativo que ofrecía a las niñas sólo
formación en las labores domésticas, acceso a los trabajos menos
valorados y retribuidos que no les permitían adquirir una mínima
independencia económica, pérdida de importantes derechos civiles en el
momento en el que contraían matrimonio y, sobre todo, una situación de
indefensión ante cualquier abuso y de vulnerabilidad frente a la
pobreza.
A esto se sumaba un modelo de feminidad que no resultaba favorable para
las mujeres que lo asumían. Este modelo era propugnado desde las
instituciones que poseían mayor capacidad de influencia sobre la
sociedad, como eran la Iglesia Católica, el movimiento católico social y
el propio gobierno del Estado. Se trataba de un modelo construido sobre
los valores de la sumisión, la resignación, el sacrificio, la abnegación
y el silencio, que convencía a las mujeres de que ellas no eran un fin
en sí mismo, ellas no vivían para sí, para obtener la felicidad y
desarrollarse como personas, sino que vivían para los demás, volcar su
vida en los demás olvidándose de sí mismas, de sus necesidades, de sus
expectativas Por supuesto se establecía cuáles debían ser los asuntos de
su interés y a los que debían volcar su vida, la familia era sin duda el
principal de ellos, seguido por la religión. A estos dos se unirá
paulatinamente el interés por la sociedad y por la patria, a medida que
la Iglesia y los grupos políticos de derecha antiliberal consideraron
necesario reforzar su ascendencia social. Pero en este caso la actividad
pública de las mujeres era considerada algo que en el fondo no era
apropiado para ellas, que se justificaba en circunstancias de
emergencia, pero que en 'condiciones normales' no debía sobrepasar los
límites de una adhesión pasiva a las decisiones de sus líderes.
- ¿El problema de la violencia de género alcanza las cotas de gravedad
ahora más altas?
- La violencia de género era más grave que en la actualidad porque no
contaba con el rechazo de la sociedad ni de las instituciones. La
violencia de género era 'lo normal' y venía respaldada por un machismo
de Estado.
- ¿Cómo ha evolucionado el concepto de feminidad hasta nuestros días?
- Más que de evolución deberíamos hablar de ruptura. Las mujeres que se
criaron y vivieron durante una época considerable de su vida en una
sociedad que asumía el concepto de feminidad tradicional, que fue
prolongado y reforzado por el Régimen Franquista, han mantenido muchos
de los aspectos de este modelo de feminidad en el que fueron
socializadas. Para las hijas o nietas de estas mujeres un modelo de
feminidad basado en los valores de la sumisión, la resignación, el
sacrificio, la abnegación, el silencio y la renuncia al propio
desarrollo personal sencillamente no tiene sentido, en parte debido a
que sus predecesoras se han negado a transmitirles estos valores y se
han sacrificado más aún para lograr que éstas tuvieran otro tipo de
vida. Es curioso, pero incluso en este sentido parecen haber actuado
también condicionadas nuevamente por el mismo concepto de feminidad
tradicional, volcándose en los demás y olvidándose de sí mismas.
- ¿Es sustancialmente diferente el rol de la mujer antes de la II
República y en esta convulsa etapa que desemboca en la Guerra Civil?
- La II República supuso también en este aspecto un paréntesis. En abril
de 1931 se abrió sorpresivamente un periodo en el que se pudieron
plantear, con una libertad desconocida desde hacía muchas décadas,
aquellos problemas que arrastraba la sociedad, entre ellos aquellos que
habían constituido la 'cuestión femenina'. Durante el periodo
republicano se derogan algunas de las leyes más denigrantes y
perjudiciales para las mujeres, se les reconocen derechos políticos y se
establecen cauces para facilitar una mayor integración de las mujeres en
la vida pública. Sin embargo, los mismos que se encargaron de
convulsionar el régimen democrático republicano, y de destruirlo
finalmente con un golpe de estado que derivó en guerra civil, se
ocuparon de que, tras su victoria en 1939, todos los avances
introducidos fueran eliminados y olvidados.
- ¿Qué papel juegan la religión y la Iglesia?
- Durante el periodo que he estudiado, la Iglesia Católica fue la
principal artífice del modelo de feminidad tradicional, de su
definición, de su implantación y de realizar las modificaciones a medida
que fueron haciéndose necesarias. Sin embargo, sin pretender con ello
restar protagonismo a la Iglesia, es necesario señalar que las otras
grandes fuentes de ideas, valores, creencias y mentalidades influyentes
en el periodo no revocaron dicho modelo.
- ¿La situación de qué manera evoluciona durante el primer Franquismo?
- El Régimen Franquista supuso el triunfo de un modelo de feminidad que
básicamente coincide con el defendido por la Iglesia . Algunos aspectos,
en concreto lo referente a la integración política de las mujeres en el
nuevo régimen, muestran puntos en común con ensayos similares realizados
en los otros países totalitarios afines, pero la Iglesia seguirá siendo
siempre la principal fuente de inspiración. La desaparición de cualquier
alternativa mediante el silenciamiento forzoso o la eliminación física
permitió que el discurso fuera monolítico. El modelo de feminidad
vigente en los primeros años del Régimen Franquista era todo lo rígido y
pobre que cabía esperar.
- ¿Personajes de esta época que le hayan llamado la atención por
convicciones o aportación?
- Señalaría tres: María Cambrils, como una de las referentes del
feminismo socialista; María de Echarri, como líder indiscutible del
feminismo católico durante la década de los años diez y veinte; y Celsia
Regis, como figura destacada del feminismo moderado.
- ¿Cómo interpreta los movimientos feministas actuales?
- Afortunadamente, en nuestro país está teniendo lugar un periodo de
expansión para el movimiento feminista, y en esta ocasión está contando
con el apoyo de los medios de comunicación para alguna de sus luchas,
como para la lucha contra la violencia de género.
Rebeca Arce Pinedo es licenciada en Historia por la Universidad de Cantabria (2000), donde desarrolla estudios de doctorado. En 2006 fue ganadora del premio Isabel Torres, en su segunda convocatoria, con el trabajo que ha dado lugar a la publicación 'Dios, Patria y Hogar. La construcción social de la mujer española por el catolicismo y las derechas en el primer tercio del siglo XX' (Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cantabria, 2008). Se ha especializado en el estudio del acceso de las mujeres a la esfera pública durante la Edad Contemporánea en España y en el estudio de la cultura política popular.
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